Humedal “EL CHIRCAL”, rescribiendo lo vivido (Segunda Parte 2022).
Hoy los ánimos están al 200% y las expectativas al doble de eso, los relatos del primer recorrido ha motivado una mayor participación para esta, la segunda actividad de avistamiento de aves en el Humedal “El Chircal”, nos acompañan Elizabeth Restrepo, Iván Bueno, Edwin Realpe e Hitier González.
Realizaremos la misma ruta de la actividad inicial, ya que buscamos registrar el mayor número de especies e individuos, que se puedan confirmar como especies de avistamiento frecuente en esta zona.
Nos citamos muy temprano para sorprender el amanecer y el despertar de las aves, sin embargo por ser temporada de lluvias, el cielo esta nublado y el sol está demorando en dar claridad: a lo lejos nos acompaña el eco de un Murucututú (Magascops choliba) y una que otra discreta Gallina Ciega (Nyctidromus albicollis ), despidiendo la noche.
Son las 5:30 am y el murmulleo de las Golondrinas a lo lejos se escucha, las bandadas de Periquito Aliamarillo (Brotogeris versicolurus), se distinguen por doquier. El Chingolo Cejigualdo (Ammodramus aurifrons) empieza a trinar y le sigue en coro el Hierberito Pechiescarlata (Sporophila castaneiventris); los gallinazos (Coragyps atratus) y las Gualas (Cathartes aura) empiezan su danza espiralada de acenso al firmamento. Mientras Don Francisco Alonso, nos advierte de la presencia de una Viudita (Monasa nigrifrons) en un árbol de Fruta Pan (Artocarpus altilis) cercano.
Un poco más adelante, encontramos un claro, una ventana en la vegetación que nos daba acceso visual a un buen pedazo de la selva inundada, desde donde después de varias pisheadas (resoplidos), se dejaron ver las llamativas pavas Hediondas (Opisthocomus hoazín), que poco a poco fueron emergiendo del estrato bajo a los copos del sotobosque para secar al sol su plumaje humedecido por una noche de lluvia. En ese paisaje también nos acompañó un juvenil de Oso Perezoso (Bradypus variegatus) en reposo en el copo de un Cetico (Cecropia sp) y un curioso Colibrí Cola de Canoa (Chlorostilbon mellisugus), que poso para las fotos en varias ocasiones.
De regreso a la cafetería de las instalaciones, para hidratarnos y redireccionar las actividades, nos tropezamos con un Pájaro Ardilla (Piaya cayana), que forrajeaba en un bejuquero, una Ardilla Marrón (Sciurus spadiceus) que correteaba de rama en rama y una imponente Águila o Milano Cabecigris (Leptodon cayanensis), que mientras perchaba, asechaba hacia el huerto.
A pocos metros de dejar la vegetación y culminar nuestro recorrido, un aleteo abrupto nos revela una Tangara Cabecigris (Eucometis penicillata), que desaparece en el bejuquero y dos Atrapamoscas Alicastaños (Pitangus lictor) nos despiden enérgicamente.
Sin embargo, es de anotar, que en el año 2012, la Asociación de Guías de Turismo del Amazonas – ECOGUIAS; allí mismo, realizo un registro de especies de aves a lo largo de 15 días, en diferentes horarios, durante el mes de julio y consolidó 133 especies plenamente identificadas para el lugar en ese periodo.
Ahora, como siempre, agradecimientos especiales a Dios todo poderoso por las maravillas de la creación, a la madre selva por aceptarnos en sus dominios con bien, a la Instructora – Bióloga Paola Cruz por hacer posible la actividad y a todos y cada uno de los compañeros de aventura que compartieron conmigo esta inolvidable experiencia.
UE. GONZALEZ CARREÑO – 2022.
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