Birding: Turismo Especializado, Sostenibilidad Garantizada...
Para
nadie es desconocido, que Colombia, gracias a su privilegiada ubicación geográfica,
presenta una serie de características ambientales y biológicas que permiten
calificativos en honor a su pluriculturalidad y biodiversidad exuberante; siendo
el lugar ideal para los amantes de la naturaleza, la aventura y un turismo
meramente experiencial sostenible. Colombia, el país de las aves con 1.945
especies registradas a la fecha y entre ellas alrededor de 79 endémicas para el
país, representa el mejor destino para el desarrollo del Aviturismo; lo que a
su vez constituye una gran responsabilidad para el Estado en materia de
conservación y aprovechamiento racional de este enorme potencial natural.
Es
por ello, que actividades tan especializadas, de cuidado y responsabilidad
ambiental, deben ser orientadas por personal calificado y conocedor tanto de la
biología de las aves, como de las estrategias de manejo que minimicen los
impactos negativos que se puedan ocasionar por la presencia y actividad humana
en los ecosistemas visitados.
La invitación es a realizar estas actividades con
responsabilidad y compromiso de sostenibilidad, acudiendo y contratando las Agencias
de Viajes y Guías de Turismo especializados en el desarrollo de estas
actividades, respaldando así su satisfacción de viaje y el bienestar tanto de
las Aves, como del ecosistema que las alberga y la comunidad receptora que las
conserva.
Gráficas tomadas de: http://www.humboldt.org.co/es/boletines-y-comunicados/item/1087-biodiversidad-colombiana-numero-tener-en-cuenta
Observación de Aves, Turismo 100% Experiencial.
El Renacimiento.
Hoy
en el ejercicio esporádico que permite el ajetreo de la sociedad moderna, al
meditar sobre mi vida y el encause que le han dado a la misma las
circunstancias que llamamos destino; he llegado a la reflexión grata de un
renacer fortuito, que me lleva a la niñez despreocupada y soñadora de aquel
niño, que buscaba afanoso en el inmenso firmamento y copas de los árboles, la
belleza escurridiza de esos hermosos seres bañados en destellos de color y melodías
que seducían a la magia de sus movimientos, capaces de flotar en el aire y
coquetear con el viento. Seres llenos de sortilegio, mística y leyenda que ha
cautivado al hombre desde sus mismos orígenes y que desprevenidamente hemos
hecho a un lado en medio del defectuoso futuro al que llamamos progreso; en
medio de comodidades y fortuna vana e innecesaria que nos ha aislado de lo
elemental, pero gratificante que representa el mantener esa sincronía natural
con nuestro entorno, aquella que nos hace articular la existencia con el
evolucionar de los ecosistemas en la integralidad de los bio - ciclos que nos
acompañan y permiten nuestra prosperidad como especie.
Los
eventos que hoy vivo desde la observación de aves, me convencen cada día más de
que nada ocurre porque sí y que nuestras experiencias van dirigidas a un
espacio y tiempo específico en nuestras vidas; así al observar maravillado la
sincronía y delicadeza de los compases que despliegan los Saltarines
Cabecidorados (Ceratopipra erythrocephala),
recordaba las clases de historia de antaño y en ellas, una de las tantas frases
que se le quedan enclavadas en la memoria a uno, “El baile es la poesía del
movimiento”; palabras de Juan Vicente Bolívar a su pequeño hijo Simón Bolívar. En
ese momento la duda me asaltaba, porque si esto era así, Yo había encontrado en
estos manakies la esencia de la poesía hecha movimiento.
En
fin, así como algún día, hace más de treinta años, llegue a la Guianza
Turística y la convertí en mi proyecto de vida; la Guianza Turística me condujo
al mundo especializado del Aviturismo y con ello a un renacer de las
percepciones del entorno natural que afortunadamente siempre me ha rodeado, en medio
de esa inmensa y virginal selva Amazónica que nunca ha dejado de sorprenderme,
maravillarme y enamorarme.
El Reencuentro.
Así
como alguna vez, se aseguraba que “Todos los caminos conducían a Roma”; en la
vida cuando existe afinidad entre las personas, tarde o temprano habrán de
reencontrarse, por más que se hayan tomado sendas diferentes. En mi caso, la
observación de aves, me condujo a un gratificante episodio de vida, donde después
de casi dos décadas, esta afición permitió que en su ejercicio volviera a
articular actividades con mi paisano, colega, amigo y hermano, Elvis Cueva Márquez,
que al igual que Yo, escudriñaba la selva, nuestra selva; ese grandioso mundo
que nos vio nacer y que hoy reclamaba toda nuestra atención; tal y como en el
pasado, en la juventud nos invitaba a conocerla y nosotros en la sana
complicidad de la exploración compartimos las aventuras más sorprendentes que
uno en algún momento pudiese imaginar, dejándonos enigmas aún sin resolver y la
tarea ardua de infinidad de lugares por descubrir.
Ahora
desde el mundo de las aves, iniciaríamos nuestras vivencias en la Reserva
Privada “Acapú”, ubicada a catorce kilómetros de la ciudad de Leticia, vía la carretera
vecinal del norte (Leticia – Tarapacá), un singular espacio natural de
ambientes en alquimia, desde pequeñas áreas abiertas y plantadas de pan coger,
hasta un cinturón de bosque secundario y desde luego el exuberante bosque primario
y su majestuoso dosel, que de entrada nos permitió apreciar el imponente
Jacamar del Paraíso (Galbula dea) y
un poco más abajo el llamativo Trogon Pechiamarillo (Trogon viridis), la Tucaneta Ojiverde (Pteroglossus castanotis), el Colibrí Ermitaño (Phaethornis bourcieri), el Saltarín Coroniazul (Lepidothrix coronata) y ya sobre el
suelo y la hojarasca, el Hormiguero Frentiblanco (Pithys albifrons) y el Cucarachero Melodioso (Pheugopedius coraya), entre más de sesenta especies más, que a lo
largo de cuatro horas y tres kilómetros de recorrido a pie por selva, pudimos
observar, escuchar y fotografiar.
Este
sería el inicio de muchas otras rutas, que desde ya empezamos a trazar y soñar
especulando lo que allí podríamos encontrar. Se habla de aproximadamente setecientas
cincuenta especies de aves para el Departamento de Amazonas; sin embargo, nuestro optimismo,
experiencia y conocimiento del entorno, nos permite esperar sobrepasar estos cálculos.
Una tarea que desde ya empezamos y buscamos culminar muy pronto con la
bendición de Dios y el permiso de nuestra madre naturaleza.




